Movimiento 15 M

  

Tengo en mis manos el manifiesto del movimiento ciudadano llamado 15-M.

Sobre este movimiento he oído muchas cosas, y los he visto y he estado con ellos. Lo confieso: soy un indignado y cansado de ser un afligido.

Sin embargo no todas las opiniones que he oído son favorables. Algunas muy, muy críticas, sobre todo de la clase política, y a veces provenientes de algún sector de la propia iglesia. Posiblemente por ser un movimiento no controlado ni controlable. Y eso a muchos les asusta.

Por parte de la clase política, unos dicen estar organizados por los otros, y otros se atribuyen muchas de sus reivindicaciones, y todos están buscando la forma de acceder a ese importante y numeroso saco de votos.  

Yo, como católico, ante una situación como esta siempre me hago la misma pregunta: ¿dónde estaría Jesús?  Y me gusta imaginármelo en medio de estas asambleas pacíficas, con el micro en la mano, exclamando:

“…bienaventurados los pobres, que pierden su casa, su trabajo, por la avaricia de los demás; los pacíficos que intentan cambiar y mejorar el mundo sin recurrir a la violencia; los que lloran por tantas y tantas injusticias y ya no pueden reprimir su llanto; los que tienen hambre y sed de justicia y lo proclaman valientemente; los misericordiosos que aman al prójimo y se comprometen;  los límpios de corazón que luchan en contra de la corrupción; los perseguidos y apaleados por causa de buscar justicia, y bienaventurados cuando os calumnien y os insulten por causa de ayudar a los demás,  porque esa es mi causa”.

Sí, creo que nuestro mensaje coincide en un alto porcentaje con este manifiesto, por ello ahora más que nunca debemos gritarlo a los cuatro vientos, y acercárselo y proponérselo a todos estos hermanos indignados.

Porque Cristo es el Camino, siempre la respuesta y la solución. 

M.B.









Manifiesto 15 M.-


Somos personas normales y corrientes. Somos como tú: gente que se levanta por las mañanas para estudiar, para trabajar o para buscar trabajo, gente que tiene familia y amigos. Gente que trabaja duro todos los días para vivir y dar un futuro mejor a los que nos rodean.


Unos nos consideramos más progresistas, otros más conservadores. Unos creyentes, otros no. Unos tenemos ideologías bien definidas, otros nos consideramos apolíticos… Pero todos estamos preocupados e indignados por el panorama político, económico y social que vemos a nuestro alrededor. Por la corrupción de los políticos, empresarios, banqueros… Por la indefensión del ciudadano de a pie.

Esta situación nos hace daño a todos diariamente. Pero si todos nos unimos, podemos cambiarla. Es hora de ponerse en movimiento, hora de construir entre todos una sociedad mejor. Por ello sostenemos firmemente lo siguiente:

Las prioridades de toda sociedad avanzada han de ser la igualdad, el progreso, la solidaridad, el libre acceso a la cultura, la sostenibilidad ecológica y el desarrollo, el bienestar y la felicidad de las personas.

Existen unos derechos básicos que deberían estar cubiertos en estas sociedades: derecho a la vivienda, al trabajo, a la cultura, a la salud, a la educación, a la participación política, al libre desarrollo personal, y derecho al consumo de los bienes necesarios para una vida sana y feliz.

El actual funcionamiento de nuestro sistema económico y gubernamental no atiende a estas prioridades y es un obstáculo para el progreso de la humanidad.

La democracia parte del pueblo (demos=pueblo; cracia=gobierno) así que el gobierno debe ser del pueblo. Sin embargo, en este país la mayor parte de la clase política ni siquiera nos escucha. Sus funciones deberían ser la de llevar nuestra voz a las instituciones, facilitando la participación política ciudadana mediante cauces directos y procurando el mayor beneficio para el grueso de la sociedad, no la de enriquecerse y medrar a nuestra costa, atendiendo tan sólo a los dictados de los grandes poderes económicos y aferrándose al poder a través de una dictadura partitocrática encabezada por las inamovibles siglas del PPSOE.

El ansia y acumulación de poder en unos pocos genera desigualdad, crispación e injusticia, lo cual conduce a la violencia, que rechazamos. El obsoleto y antinatural modelo económico vigente bloquea la maquinaria social en una espiral que se consume a sí misma enriqueciendo a unos pocos y sumiendo en la pobreza y la escasez al resto. Hasta el colapso.

La voluntad y fin del sistema es la acumulación de dinero, primándola por encima de la eficacia y el bienestar de la sociedad. Despilfarrando recursos, destruyendo el planeta, generando desempleo y consumidores infelices.

Los ciudadanos formamos parte del engranaje de una máquina destinada a enriquecer a una minoría que no sabe ni de nuestras necesidades. Somos anónimos, pero sin nosotros nada de esto existiría, pues nosotros movemos el mundo.
Si como sociedad aprendemos a no fiar nuestro futuro a una abstracta rentabilidad económica que nunca redunda en beneficio de la mayoría, podremos eliminar los abusos y carencias que todos sufrimos.

Es necesaria una Revolución Ética. Hemos puesto el dinero por encima del Ser Humano y tenemos que ponerlo a nuestro servicio. Somos personas, no productos del mercado. No soy sólo lo que compro, por qué lo compro y a quién se lo compro.
 

Por todo lo anterior, estoy indignado.

Creo que puedo cambiarlo.

Creo que puedo ayudar.

Sé que unidos podemos.

Sal con nosotros. Es tu derecho




xoves 14 xullo 2011

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